Viajes, Los Balcanes
Por Marina Valle
Mostar es uno de los muchisimos lugares con una identidad propia y que en cuánto te tomas la molestia de investigar en su historia, te atrapa sin duda. Sin embargo tengo la impresión de que los miles de visitantes que acuden al lugar lo hacen , o, lo hacemos con el morbo de ver restos de una guerra muy cercana en el tiempo y que tal vez sea el ejemplo vivo de lo que no debe volver a ocurrir.
No es que en los otros lugares que he tenido ocasión de visitar en Croacia y Montenegro, no haya también restos de las llamadas guerras Yugoslavas, que dieron lugar a los conflictos más sangrientos en suelo europeo desde la segunda guerra mundial. Sin embargo es en Mostar donde te encuentras los indicios más claros de estos recientes sucesos.
Seguramente por su situacion tan cercana al pais Croata, unos 45 Km aproximadamente, los que tienes que subir rio arriba con unas vistas absolutamente maravillosas del Neretva, que se expande en lagos y pantanos justo antes de morir en el Adriático, de tal manera que ahí nos dimos cuenta que no tendriamos el tiempo necesario que se merecian aquellos parajes. Llegamos a Mostar ya entrada la noche por aprovechar lo más posible en la isla de Brac que dejamos atrás con pena y ya contaré los motivos. Los hoteles, mucho más caros de lo que estamos acostumbrados en España , relación calidad precio, pero contentos de encontrar donde pasar una noche para amanecer en Mostar y poder dedicar unas horas a recorrerla.
Nos despertó el cántico religioso de las distintas mezquitas que rodean la pequeña ciudad, tanto es así que tardé en acostumbrame a, si estaba despierta o seguia dormida, o tal vez estaba en El Cairo donde pasé unos dias inolvidables con mi hija hace poco más de un año.
Estaba en Mostar, la ciudad mas visitada de Bosnia en los últimos años y pronto descubrí el porqué, lo primero la amabilidad de los mostereños al menos con nosotros, fué una sorpresa, parece que el recuerdo de los soldados españoles desplazados alli para ayudar en la reconstrucción, al término de la guerra, les dejó buen recuerdo y en cuánto escuchan hablar español no escatiman sonrisas y bienvenidas.
El Stari most representa el símbolo más famoso de Mostar, tal vez esa media luna de piedra, sobre el Neretva,haya visto aumentada su importancia precisamente por haber sido derribado en 1993 y las imágenes de su derribo fueron vistas por todo el mundo provocando el horror de todos los que encuentran el sentido de la vida en la belleza, la tolerancia y la unión de los pueblos aún diferentes en su religión, o politicas.
El Puente viejo , unía desde 1566 las dos orillas en las que se asentaban ya en aquellos tiempos diferentes religiones y aún hoy permanecen a un lado las mezquitas o lo que queda de algunas y al otro lado del rio el monasterio franciscano asi como una iglesia ortodoxa que enriquecen la herencia cultural de la ciudad.
Volviendo al puente más famoso de Mostar, el detalle especial que aumenta su encanto son las torres Halebija en la parte derecha y Tara en el margen izquierdo. que aunque fueron construidas mas tarde en la actualidad forman un conjunto con el arco.
Kujundziluk, es la parte del casco antiguo donde tienen los talleres los artesanos y siendo la parte mas cercana al puente, hoy convertida la empedrada calle en mercadillos y variopintos negocios enfocados al turismo.
Encima de las rocas y, asomándose a las tranquilas y profundas aguas que a su paso por Mostar muestra el Neretva, se encuentra la Mezquita del Koshki Mehmed-pasa, construida en 1617 y que tampoco se libró de los destrozos de la guerra , sin embargo ya se encuentra reconstruida no como otras a las que se les adivina un antiguo explendor, pero que actualmente lucen un gran deterioro en espera seguramente de mejores tiempos, yo quiero ser optimista en este punto y solamente unas horas en Mostar me hacen creer en una recuperación rápida, ya que aunque insista en lo de las multitudes de visitantes, no estoy exagerando ni mucho menos.
La corta visita a Mostar nos dejó tan buena impresión que no descarto volver en otro momento y , como disculpa para seguir a Sarajevo, cosa que en ésta ocasión sacrificamos para poder "acercarnos" a Kotor en Montenegro,y lo entrecomillo porque cuando realmente nos dimos cuenta que esa tarde habiamos recorrido tres paises Bosnia, Croacia y Montenegro, echamos las manos a la cabeza y pensamos cargadisimos de razón que estabamos un poco locos.
