Abre los ojos
Me sorprende la respuesta del Consejero de Sanidad asturiano al respecto del ingreso o no en centros especializados de los enfermos mentales más violentos. Resulta que para el consejero ingresar a estas personas supondría “cerrar los ojos al problema” y, especialmente, que tal hecho “añadiría una condena tanto para el paciente y sus familiares”.
Aboga, eso sí por las buenas palabras y los hospitales de día, como si de noche los locos o enfermos mentales dejasen de serlo. Y actuar con celeridad en los casos extremos y de mayor peligro. Algo así como el plan contra la violencia doméstica. “Usted, señora, tranquila, que si se le acerca Manolo nos llega una señal a comisaría y así podemos recoger su cadáver antes.”
Para mí, una condena en vida es la de tener que convivir con un enfermo mental agresivo sin los conocimientos médicos y sin la fuerza necesaria de cuatro celadores para detener la furia que se desata cuando menos se lo espera.
Lo que a mí me da en la nariz es que tras la supuesta buena intención de no tener ingresados a los enfermos mentales y tenerlos trabajando, por ejemplo, en los hospitales, se esconde un deseo de no aumentar el gasto sanitario. Insostenible desde que se dinamitó el sistema nacional de salud.
Cerrar los ojos al problema es seguir sosteniendo buenas palabras cuando un enfermo mental acaba de matar a su madre, que había pedido su ingreso en un centro especializado. Eso, señor consejero, sí que es cerrar los ojos al problema.
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