Todas putas
Hace tiempo salió un libro titulado como este texto. Se armó la de Dieu. Ahora, las juventudes socialistas de Oviedo dicen que ante hechos aislados de delincuencia juvenil el ayuntamiento es responsable, ojito, porque faltan espacios destinados a la juventud en la ciudad y porque nunca se ha hecho ningún esfuerzo para ofrecer una oferta cultural digna y adecuada a los gustos de los jóvenes. Vamos, joven, que no sé qué hacemos aún aquí que no nos hemos ido a reventar a hostias a alguien.
El socialismo se ha caracterizado, por lo general, en generalizar. Piden programas de prevención de la delincuencia. Prevenir es considerarnos a todos potenciales delincuentes porque así se diluye la responsabilidad individual de los verdaderos delincuentes. Víctimas ellos de esta sociedad injusta donde si no eres delincuente se debe al plan de prevención ACME de la institución pertinente.
Sin embargo, daría un brazo izquierdo de mi playmobil preferido, si en una encuesta, las razones esgrimidas por los delincuentes juveniles fueran que no tienen espacios para ellos o que la oferta cultural no es digna. Es más, estoy seguro que después de robar el bolso a la vieja han ido al Jardín Botánico de Gijón a deleitarse con tanta frondosidad. O espera, seguro que con lo que le han levantado al último guaje se han acercado hasta el Museo de la Siderurgia, o se han alquilado unas bicis para disfrutar saludablemente de Gijón. O se han comprado unos sprays para hacerse unos graffittis molones. Perdón, si los sprays los roban. Jo, igual estoy siendo demasiado duro con los delincuentes juveniles y a lo mejor éstos están ahorrando para enviar el dinero a África o dárselo a una ancianita necesitada. Igual han decidido invertir lo afanado en un balón con el que descargar su frustración sanamente.
No hay más que ver a los delincuentes juveniles. Llevan la palabra motivación, inquietud intelectual y afán de superación escrita en la frente.
