Olé, la dignidad catalana
-Hola, buenos días, Doctor. Mire. Es que me encuentro muy mal. Me duele todo el estómago y no sé si será por les fabes o los cachopos. Estoy que no puedo dar paso del dolor, Doctor.
-Bien. Deme su tarjeta sanitaria.
-Aquí tiene.
-Esta no es la tarjeta sanitaria, señor.
-Uhmmm, sí, sí es. Es la que yo uso.
-Comprendo, pero es que en esta tarjeta pone Generalitat de Catalunya, y esto es el Principado de Asturias. Y aquí usamos una azul, así, de este tipo, ¿comprende?
-Sí, sí, el español lo entiendo perfectamente, Doctor. Por cierto, me sigue doliendo el estómago.
-Ah, sí, su estómago. Bien. Me dice que ha comido mucho. ¿Le ha gustado nuestra gastronomía? No hay otra igual en el mundo.
-Hombre, no está mal, pero yo no podría decir que no hay otra igual en el mundo. Ah, y que me sigue doliendo, Doctor.
-No se apure. Míreme a los ojos, ábrame la boca, déjeme palparle el estómago... Uhmmm lo que tiene usted es una congestión de caballo.
-Pues precisamente caballo no he comido.
-Era sólo una expresión.
-Y lo mío sólo una apostilla.
-Catalán, ¿supongo?
-Sí, del Maresme.
-Bien, caballero, lamento decirle que no voy a poder pasar su tratamiento por la Seguridad Social.
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Se lo comenté antes. Aquí usamos la tarjeta del Principado, no la de la Generalitat. Y aquí su tarjeta no tiene validez. Yo le atiendo, porque es mi deber como médico. Le diagnostico y le establezco un tratamiento, pero como comprenderá, dado que su tarjeta no es la del Principado, habrá de pagarse usted el tratamiento, pero no se preocupe, que son 12 euros de nada.
-Me quedo sorprendido, Doctor. Ignoraba que por ser de otra comunidad no pertenecía al mismo sistema sanitario que los de Asturias.
-Ya ve, amigo. Es lo que tiene la descentralización.
-No, Doctor, es lo que tiene la ignorancia y la prepotencia. Sabe de sobra que todos los españoles somos iguales ante la ley y que independientemente de nuestra procedencia permenecemos al mismo sistema sanitario.
-Lo que usted diga, pero si yo le paso los medicamentos por aquí, los tenemos que pagar nosotros y no todos. Como comprenderá, no vamos a hacer eso. Usted tiene el dolor de estómago. Tiene dos opciones, pagarse los medicamentos o irse hasta Cataluña con el dolor de estómago.
-Esto es un poco mafioso, ¿no le parece?
-Sí, pero es lo que hay.
-Le voy a denunciar ante el defensor del pueblo.
-Denuncie, denuncie. Total, por 12 euros, mire que es usted catalán.
-No son los 12 puñeteros euros, son mis derechos como español. Y a mí, como catalán, no me los pisa nadie.
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