El escarnio socialmente aceptado
Desde muy pequeño no he soportado que la gente se ensañara con los débiles. Es increíble cómo ante el escarnio del débil asoma la verdadera cara de la gente. Sentirse arropado por la supuesta normalidad a la que pertenece parece que les confiere un halo de superioridad con el que hundir al diferente.
La masa es algo que me ofende porque en ella el individuo se siente poderoso. No soporto los linchamientos públicos. Un ejemplo, por no irnos muy lejos, lo encontramos en la chica que canta el “Ponte el cinturón”. Leí un reportaje sobre ella en El País, antes ni siquiera había oído hablar de ella y muy poco del programa factorX.
Para aquellos que aún no vean Cuatroº y vivan al margen de internet decirles que esta mujer era una candidata al programa factorX que es un programa musical tipo OT. Al igual que los de OT, hubo casting de acceso. Como estos de las productoras no son tontos, sino todo lo contrario, muy listos, las pruebas de los castings las emiten según les interese. Así, ponen en antena las actuaciones más penosas, cutres, hilarantes y demás. En definitiva, nos muestran a una persona ilusionada haciendo algo en lo que cree para que nos riamos de ella. Eso es, para mí, completamente inmoral. A parte de no saber si por cada vez que aparece en TV la víctima de las risas del jurado y de la audiencia cobra un euro. A mí no me da risa, sino que me produce rabia ver cómo se mofan de la ilusión y bondad de una persona. Una persona, que con voz dulce, dice al jurado: “¿Pero por qué te ríes?”. Dios, ¿no les remuerde la conciencia?
Internet es un sitio donde la gente se siente anónima y, por tanto, con la libertad suficiente para criticar hasta la saña, tildar de loca o subnormal, a una persona que ha puesto ahí, para eso, la gente del programa. No hay más que ver los comentarios en youtube…
Es odioso ver cómo en esta país la gente se ríe de la ilusión y bondad de los demás. Me repatea el hígado. Luego se quejan de que en los institutos hay crueldad... No seáis hipócritas, vosotros, todos los que os reís de esta persona sois parte de ese problema. Me repateáis el hígado.
