Deleznable, deplorable e irritante
Hoy he sentido otra vez que España no es un país muy democrático ni medio normal. Resulta que en la tarde de ayer se movilizan medios humanos y técnicos para que un tal Otegui, vasco para más señas y nacionalista de izquierdas para otras más, se personara ante el juez que le iba a juzgar por unos supuestos delitos de enaltecimiento del terrorismo, tal y como le había acusado la Fiscalía.
Para que Otegui compareciera se movilizó a la Guardia Civil, la cual acudió al domicilio del vasco y lo condujo hasta un aeropuerto, donde con un avión de la policía nacional, se trasladó al acusado a Madrid.
El fiscal, cuando tuvo a Otegui delante dijo que retiraba los cargos porque la actuación del nacionalista vasco de izquierdas durante el "entierro civil" de la terrorista Castresana "no desborda lo que es una opinión, que puede ser deplorable, deleznable o irritante", pero en ningún caso delictiva.
Pues bien, le voy a decir yo lo que a mí me parece deplorable, deleznable e irritante al señor fiscal. El hecho de que una democracia maree a un ciudadano de un lado a otro para decirle lo que podían comunicarle de otro modo y el hecho de que para que el fiscal se dé el gustazo de dar un rapapolvo de abuelo cebolleta al díscolo Otegui, se hayan tenido que movilizar hombres de la guardia civil y pagar los costes del traslado en avión de un individuo al que el fiscal ya no estimaba merecedor de acusación alguna.
¿Pero qué coño es esto?
PD: Luego está el hecho de que cómo es posible que una fiscalía acuse a alguien para luego desdecirse… O bien se equivocaron entonces, y aciertan hoy, o bien acertaron entonces y fallan hoy. En todo caso, fallan. ¿Y quién dirige la fiscalía del Estado y la política antiterrorista? Pues hala, a cascala.
