Laburo España: 250.000 ofertas de empleo
Los Correos Patrios

[Inicio] [Contacta] [Suscríbete] [Publica] [¿Quién hace esto?] [Hitos] [Antigua página] [Visita nº ]

Miércoles, 14 de marzo de 2007

Historia de una Ilusión, 25: "El día soñado"

Un relato de los Hnos. Martín Rodríguez-Barbero

Era un miércoles como otro cualquiera. Como otro cualquiera para la mayoría, pero no para Alfredo. Ese día el Cartagena jugaba su habitual amistoso que a mitad de semana solía enfrentarle a uno de los equipos de la zona. Un partido que no merecería más que algunas líneas en los periódicos locales, pero que para Pasamontes sería el más importante del mundo.

Ese partido sería su estreno con la camiseta del Cartagena. Desde que había fichado como sexto sub23 se habían disputado varios encuentros oficiales aunque él no había participado en ninguno de ellos. Pasamontes sabía que lo tenía difícil, fue el último en llegar, un desconocido muchacho llegado para cubrir un hueco, pero esperaba pacientemente. Y ahora había llegado su momento.

La misma mañana del miércoles conoció que esa tarde jugaría sus primeros minutos. Cuando llegó a casa, sólo tenía un par de horas antes de reunirse con el resto de sus compañeros en el autobús del equipo. Comió todo lo deprisa que pudo, puesto que lo que más le preocupaba era avisar a esa gente con la que quería compartir el momento más feliz de su vida.

Los primeros en conocer la feliz noticia fueron sus padres. Su madre iría, es más, posiblemente le sonrojaría con algún grito fuera de lugar. En cambio, su padre se lo perdería. La tienda de ultramarinos familiar no comprende de sueños e ilusiones, sino de productos y clientes.

Los hermanos de Pasamontes respondieron de forma diversa. Carmen y Amparo no le hicieron el más mínimo caso. Detestaban el fútbol, “once tíos corriendo detrás de un balón”, así solían definirlo. Sin embargo, Agustín, el problemático de la familia, no tuvo reparo en engañar a los educadores de la granja escuela en donde permanecía internado para acudir a la cita. Eso sí, en su lamentable estado, no se enteró demasiado de lo que ocurrió esa tarde.

De su grupo de amigos, sólo Jota acudió. El resto andaban ocupados entre trabajo y estudios. Sin embargo, Jota cumplió por todos. Se presentó con una pancarta de ánimo llena de faltas de ortografía, pero también de buenos sentimientos hacia su gran amigo.

El Cartagena ganó ese partido con facilidad ante un equipo de barrio. Alfredo jugó los últimos minutos. Se dejó el alma en cada balón que disputó y salió cansado para una semana. Pero lo más emocionante para él estaba por llegar. No sabía cómo había llegado hasta allí, pero Ahmed, el niño marroquí al que unos meses antes le había regalado una camiseta del Cartagena, apareció de entre la gente y le pidió su primer autógrafo. El gesto emocionó a Pasamontes. En efecto, no fue un miércoles cualquiera.

Referencias

URL para referencias

Comentarios

Comentar


Recordar datos

Búsqueda

 

Lo último

,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,
,

Secciones

Notas de LCP (13)
a: Artículos J.Sarmiento (125)
b: Firma Invitada (11)
c: El Dato de Interés (0)
d: Relatos (19)
e: En tus Descansos (7)
f: Reportajes (0)
g: Tecnología (0)

Archivos

Diciembre 2009 (0)
Diciembre 2007 (1)
Noviembre 2007 (9)
Octubre 2007 (2)
Septiembre 2007 (4)
Agosto 2007 (16)
Julio 2007 (7)
Abril 2007 (4)
Marzo 2007 (12)
Febrero 2007 (8)
Enero 2007 (9)
Diciembre 2006 (22)
Noviembre 2006 (13)
Octubre 2006 (8)
Septiembre 2006 (15)
Agosto 2006 (8)
Julio 2006 (6)
Junio 2006 (11)
Mayo 2006 (14)
Abril 2006 (6)

Sindicación

RDF 0.91
RSS 1.0
XML/RSS 2.0
Atom 0.3

Créditos

Diseñado por Manu Contreras
Creative Commons License

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009