Todos no
Hay un recurso argumentativo muy usado. El todos saben, es por todos conocido, nadie puede dudar... Habitualmente usamos mucho esta manera de raforzar nuestros argumentos. No diré que la progresía los usa más que los conservadores, es bastante común en todos. Pero personalmente pienso que hay que intentar evitar estas fórmulas, porque nunca, nunca, pero nunca, seremos capaces de saber lo que sabe todo el mundo.
El último y ofensivo ejemplo lo encontramos en una intervención de nuestro anterior presidente, José María Aznar. Tras varios años reconoce que él ahora sabe que en Iraq no hay armas de destrucción masiva. Como dijo un día Gaspar Llamazares: "A buenas horas mangas verdes".
Se escudó nuestro anterior presidente en el hecho de que "todos sabían" de aquella que en Irak había armas de destrucción masiva. De primeras, todos, no. Los iraquíes seguro que no. Ya no somos todos. De segundas, muchos países sospechaban que pudiera tener esas armas, pero no lo sabían, por eso pedían más tiempo a la ONU para que sus inspectores pudieran confirmar la existencia o no de tales armas.
Pero admitamos la mayor. Todos sabíamos que en Iraq había armas letales para nuestra seguridad. Pero... ¿por qué lo sabíamos? Porque alguien se encargó de decírnoslo. Y ese fue José María Aznar para los españoles, Blair para los Británicos y George Bush para el resto del mundo. ´
¿Y quién se lo dijo a estos presidentes y a la ONU? Los servicios secretos. Aún podemos recordar las imágenes que nos mostraron para demostrarnos que en Iraq se estaban preparando laboratorios para elaborar armas biológicas. Cómo en un gesto de suprema inteligencia y para no ser inspeccionados y detectados los iraquíes construían laboratorios móviles sobre raíles o camiones. Eso lo vimos, nos lo enseñaron. Fueron a la ONU. Con semejantes pruebas, bueno, venga, cumplamos con lo que se había establecido para ese caso. Sin embargo, hoy, resulta que no hay armas, pero sí que hubo documentos para probar su existencia. Documentos falsos, mentiras para una invasión.
No voy a pedir que se pida perdón (que eso se lo lleva el viento), pero sí que se persiga al responsable de urdir la trama de mentiras que permitieron que varios países se coaligaran para intervenir en Iraq en busca de unas armas inexistentes. Exijamos que por nuestro honor se busque al responsable y se le juzgue, ya que por su culpa y mal hacer murieron españoles en Iraq; además de haber creado el lío más grande jamás creado con decenas de muertos diarios. Podemos confiar en que nuestros políticos fueron engañados, que ya es mucho conceder, pero que estos mismos políticos no se encarguen de perseguir y castigar a quien les mintió y se queden tan anchos bajo el: es que antes todos pensábamos que había armas. Pues mira, no las hay, te engañaron y tú, por tu puesto, extendiste más aún el engaño, a ti te corresponde, por lo menos pedir las responsabilidades pertinentes. Qué menos, coño, por dignidad y honor.
Aún así
