Homenajear al enemigo, olvidar al propio
Hay cosas que sólo pasan en este país.
De pequeño me crié en la parte alta del Campillín, pequeño pero coqueto parque urbano donde siempre ha habido, en mayor o menor número, borrachos, yonkis y putas; así como palomas, gorriones, niños, abuelos y gentes de bien y mal paseando canes.
En el año 1983 el Ayuntamiento de Oviedo decidió homenajear, en el segundo centenario de su nacimiento, a Simón Bolívar. Libertador del país que lleva su nombre y otros que, a día de hoy y entonces, están en eso que descubrimos; así sin pretenderlo hace 500 años, en una tarde en la que un grupillo de españoles se fueron de aventura gráfica por las frías aguas del Atlántico para mayor gloria de la patria y esas cosas de la verdadera religión, el honor y la fortuna.
El homenaje a Simón Bolívar consistió en colocar un monolito en toda la extensión de su significado con un par de inscripciones y la cara del buen hombre grabada a cincelazos en uno de los lados de la piedrona. La ubicación de dicho pedrusco, el parque urbano del Campillín.
Y ahí nos encontramos pedrusco y servidor durante estos últimos 24 años.
Si bien es cierto que de pequeño no sabía quién era Bolívar, ni me interesaba por desconocerlo; cuando crecí un poco y las instituciones represivas del estado me lo dijeron, pensé: ¿por qué carajos se homenajea a un enemigo de España? Desde entonces, siempre me lo he planteado y aún no le he podido dar respuesta; aunque comprobando que el también libertador General San Martín tiene su estatua en Madrid, empiezo a pensar que los españoles nos apuntamos a los caballos ganadores. ¿Para cuando estatua a Nelson, Napoleón, Almanzor, Rudolph Hearst o Drake?
Pero si esto ya sólo debe pasar en España, el detalle que a continuación se menciona sobre el pedrusco a Bolívar dejará a cualquiera asombrado. Resulta que la corporación que decidió homenajear a Bolívar, no sólo le puso una piedra, sino que el rostro tallado en la misma está orientado hacia el Postigo, parte baja de la ciudad. ¿Y por qué? Porque fue en el Postigo donde nació el Coronel Boves, rival de Bolívar en las guerras por la independencia o lealtad de las tierras españolas de ultramar.
El tema tiene su aquello, ¿verdad?
PD: No, en Oviedo no hay estatua del Coronel ovetense Boves. Así se agradece al hombre que con mayor o menor crueldad vendió cara la piel de España en ese territorio. Venciendo, al igual que Nelson, la batalla en la que encontraría la muerte. Curiosamente, parece que los venezolanos no olvidan a este Boves, por lo leído, les comprendo. Ya lo dijo y agradeció Feijoo, sólo los extranjeros (en su caso británicos) aprovechan y conservan aquello que nosotros, los españoles, hacemos (para bien o para mal)
