En honor a la verdad
Firma Invitada - Javier García Fdez
Soy un joven madrileño que estuve el pasado 23 de Diciembre en la manifestación convocada para reivindicar una vivienda digna a un precio asequible. El motivo de estas líneas es reflejar con exactitud las razones por las cuales la Policía Nacional tuvo que realizar una carga contra los manifestantes camino del Congreso.
La manifestación empezó puntual, a las 17:00 horas, en la Puerta del Sol. Después de esperar a los más rezagados, y tras un bochornoso y lamentable espectáculo de un manifestante -presente siempre en este tipo de convocatorias con una bandera republicana de un tamaño considerable- que, ni corto ni perezoso, fue escalando el “pino navideño” situado en frente de la sede de la Comunidad de Madrid para colocar allí su bandera, ante el aplauso de algunos y el asombro de la mayoría, la muchedumbre si dirigió al Congreso de los Diputados en la Carrera de San Jerónimo. Pasada la Plaza de Canalejas, la Policía cortaba el paso para evitar llegar al Parlamento. Pasaron varios minutos increpando e insultando gravemente a las fuerzas de seguridad y repitiendo consignas sobre la vivienda, cuando ocurrió algo que no refleja, que yo sepa, ningún medio de comunicación: el mismo espontáneo portador de la bandera de la II República, de infausto recuerdo para muchos, a pocos metros de mí, se encaramó a los tres mástiles de un edificio que presumo por ello que debe ser oficial, con la aviesa intención de quitar la bandera constitucional y colocar allí la tricolor anticonstitucional, y fue en ese mismo momento, y no en otro, y por ese motivo, y no por otro, por el que la Policía allí presente decidió actuar y cargar en dicha calle.
Quería dejar constancia, en honor a nuestras fuerzas de seguridad del Estado, de un testigo visual, que es el que afectuosamente les escribe, para evitar acusaciones peregrinas y falsas contra los servidores del Estado que llamamos España.
