Una permanencia que no fue tal
El atentado de ayer, que tendrá muertos. MUERTOS. A ver cuándo puede volver a decirse eso que tanto fascinaba a los que apoyaban ese diálogo con los terroristas, de los tres años sin muertos. Se agradecería un pequeño gesto de disculpa por haber llevado al país a este extremo. Habernos dividido, haber usado las esperanzas de paz de muchos para justificar lo increíble. Haber hablado con quien quiere imponer fuera de la ley otras condiciones a todo un pueblo.
No sé... Cuando ETA dijo eso de un alto el fuego permanente fueron muchos los nobles de corazón que pensaron que iba a ser de esta. El gobierno, nuestro gobierno, actuó como quiso. MAL, pero bueno, no se le puede hacer responsable de este atentado, más que nada porque los que no apoyamos la negociación con asesinos, sabemos de sobra que los responsables de los atentados son los terroristas. No como otros muchos que piensan que por aquella u otra razón nos hacemos merecedores de un bombazo. No soporto a los políticos. En la rueda de prensa del presidente, éste no respondió directamente a las pocas preguntas que se le hicieron. Hartito me tienen. ¿Cuál será el límite de nuestra paciencia? ¿Hasta dónde puede llegar la confianza en el estado de derecho? Un gobierno que conduce con absoluto secretismo un proceso de negociación con una banda armada se despierta hoy con un secuestro, un robo, dos muertes y la realidad frente a los ojos. Nos han engañado.
