Me gusta ser mujer
No tengo ni la voz afectada, ni mis pechos son voluminosos. Mis caderas no se contonean y mis piernas no son, lo que se dice, un ejemplo de buena depilación. Mi cabello no se ondula, y mis cejas, cuasi juntas, intentan abrazarse inútilmente. Nunca lo conseguirán. No me preocupa la línea. Nunca aprenderé a andar en tacones. No se me verá el tanga. No tendré cambios de humor cada 30 días. No voy al baño acompañado. No se me romperán las uñas. No pariré, pero ojalá tenga hijos. Ningún obrero me piroreará. Nadie se dará la vuelta para verme el trasero. No tomaré infusiones y no distinguiré entre el gel, el champú, el acondicionador y la mascarilla. Sin embargo, pese a no tener rasgos ni características femeninos, me gusta ser mujer. Soy periodista, me gusta lo que hago y ninguna puñetera palabra masculina impuesta va a cambiar las cosas.
Como dicen los de Ausonia, muy segura, muy mujer.
