Burger King, La revolución comienza
Ya me conocéis. Sabéis que disfruto comiendo. Vale que no como todo lo bien que debería, lo sé. Puede más la pereza que el estómago. Sin embargo, en contra de lo que Valentín Fuster preconiza, me opongo a que se legisle sobre la alimentación, más allá de lo lógico.
¿Qué es lo lógico? Pues los habituales y necesarios controles sanitarios cuya ausencia nos harían enfermar, no por la alimentación, sino por factores externos, como la salmonella y otras de esas cosillas.
Fumar y beber son hábitos que trascienden al individuo, pues las consecuencias negativas, según dicen y con el alcohol, se constatan todos los fines de semana, afectan y pueden dañar a terceras personas. Regular eso, incluso prohibirlo, adelante. ¿Pero la comida a quién afecta además de al consumidor?
Si yo como una hamburguesa, no me voy a morir... Las dietas equilibradas, perfecto. Cada uno elige lo que quiere comer, pero que no prohiban alimentos, tamaños y cantidades de sal o azúcar.
Burger King parece haber soltado el yugo de lo políticamente correcto. Se acabó el esclavismo a la letra pequeña de la comida. Me gusta, lo como. No me gusta, que le den. Hay que empezar a comer la comida y no a leerla.
Nadie tiene la potestad de regir sobre nuestras decisiones íntimas y exclusivas. Libertad y alimentos para todos.
Saludos patrios
Ved el vídeo del Spot de Burger King:
