Racismo provocado
Firma Invitada // Natalia Ceballos Gómez
A menudo, me hago a mí misma la siguiente pregunta ¿soy racista? ¡No!, me respondo angustiada. Sin embargo, no tengo claro que esta sea la respuesta correcta. Según el diccionario de la RAE la palabra "racista" se define como "Perteneciente o relativo al racismo. // 2. Partidario del racismo". Para quien a estas alturas aún no lo sepa, racismo significa "Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros. // 2. Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior."
Según estas palabras, racista es aquel al que le causan enfado, enojo o irritación las personas pertenecientes a otras etnias diferentes a la suya. En muchos casos porque se les siente como inferiores. Pues bien, tomando como referencia estas conclusiones definitorias de los términos analizados, yo sintetizo a través de mi propia persona, y me hallo en una tesitura dicotómica. A saber: en ocasiones específicas siento exacerbación, es decir, irritación e incluso odio por los inmigrantes; pero en ningún caso les considero, ni por casualidad, pertenecientes a razas inferiores. Más bien, creo que éstos somos nosotros, los españoles que vivimos en nuestro país.
Y el lector se preguntará ¿por qué?. Y la respuesta es sencilla. Existen ciertos (y recalco ciertos) inmigrantes que vienen aquí, a España, entran por cualquier rincón, vienen de cualquier lugar, se instalan en cualquier sitio y luego comienza a trazar y llevar a cabo sus maquiavélicos planes: lo mismo se hacen 100 kilómetros de ida y vuelta en un día para robarte en tu propia casa mientras tú duermes, que te esperan a la salida del banco con unos punzones y además de robar intentan matarte, o te sorprenden en tu propio garaje privado, te dan una paliza, realizan un secuestro exprés y te sacan todo el dinero que pueden. Bandas del Este, sudamericanos, moros, etc., de todos los colores, olores y sabores.
Este tipo de noticias se encuentran en los periódicos, los informativos de radio, los telediarios, a la orden del día. Cuando las oigo, las veo o las leo, me invade ese sentimiento resquemoroso, una irritación profunda y plena exacerbación. ¡Cómo si no tuviéramos bastante ya con los de la casa!.
Yo respeto a cualquier ciudadano de a pie, sea de donde sea, que venga a España a trabajar, a ganarse el pan con el sudor de su frente como intentamos hacer los demás, que se compra o alquila su piso, que estudia... Sin embargo, aquellos que vienen aquí a robar, matar, dar palizas, etc., pueden salir por la misma puerta por la que han entrado (ya que por lo que veo el acceso es de libre circulación), porque aquí no son bien recibidos. Y de paso, habría que colocar un maromo para que regule el tránsito inmigratorio.
Mi teoría es que nos deben de haber visto cara de panolis... "estos son los más tontos, las leyes se parecen a sus dueños y nosotros vamos a pasárnoslas por la piedra...". Vienen aquí cometen todos los delitos habidos y por haber e incluso se permiten inventar algunos nuevos.
En fin, desde esta perspectiva, se podría decir que anida en mí un sentimiento parcialmente racista, pero solo aflora en determinadas circunstancias.
Por otro lado, confieso, que como ya he apuntado, me parece estupendo que los inmigrantes vengan aquí a trabajar, estudiar, etc. igual que cualquier hijo de vecino siempre que respeten las leyes. Concretamente, tengo una amiga filipina desde hace muchos años, que ha estudiado y trabaja en España, a la que tengo especial aprecio, y me enervo cada vez que me cuenta algunas cosas que le dicen por ahí o cuando intentan timarla o incluso acosarla porque es extranjera. Creo que ella tiene los mismos derechos que podamos tener cualquier persona nacional.
De esto deduzco que no soy racista. Por tanto, el racismo es un sentimiento relativo; relativo a ciertas personas determinadas.
Hace unos días leía en el periódico que incluso los propios extranjeros se llevan mal entre ellos. En un estudio realizado por la UNED para realizar el informe Racismo, adolescencia e inmigración una joven ecuatoriana se quejaba de que se meten con ella en el colegio por su procedencia, pero a su vez, reconocía con cierto orgullo que ella también insulta a otra chica magrebí. Concretamente la noticia citaba estas palabras textuales: "Le digo ‘mora de mierda’ y cosas así"; y luego añade: "No quiero tener ninguna amiga marroquí, no me caen bien los marroquíes, a mi me llaman sudaca, prefiero ser sudaca antes que mora". La noticia contaba que a algunos les han amenazado, les han llegado a decir "sé donde vives", incluso algún chaval narra cómo un profesor le llegó a decir que "los latinos sólo vienen aquí a robar".
¿Cómo se puede esperar que no aflore el racismo entre la gente si los robos, secuestros y asesinatos que protagonizan los inmigrantes son el pan nuestro de cada día? Por no hablar de las bandas de Latin King o los Ñetas constituidas por los adolescentes. Imagino que vivir lejos de tu país tiene que ser difícil, sobre todo si hay individuos, compatriotas tuyos, que constantemente están dando una mala imagen de la etnia de la que tu procedes. Así pagan justos por pecadores.
